LOS 5 HURACANES MÁS COSTOSOS EN LA HISTORIA ASEGURADORA DE MÉXICO

¿Sabías que de las 10 catástrofes que más han impactado al patrimonio de los mexicanos cuatro han sido huracanes? Sí, así de devastadores son estos desastres naturales. Aquí te contamos sobre los cinco huracanes más costosos en la historia aseguradora del país. 

Se sabe cuántos serán, qué nombre tendrán, pero no cómo evolucionarán y cuál será su impacto final. Así de impredecibles son los huracanes, un fenómeno que, si bien no es sorpresivo como un terremoto, tampoco se conoce con precisión cuál será su comportamiento.

Los ciclones tropicales, como se conoce a los fenómenos caracterizados por producir vientos fuertes, oleaje elevado, una sobreelevación del mar y lluvia abundante, tienen un importante impacto socioeconómico a escala nacional. De hecho, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) asegura que, de las 10 catástrofes con más impacto al patrimonio de los mexicanos, cuatro son huracanes.

Los ciclones tropicales son una de las mayores amenazas para la vida y los bienes, incluso en sus tempranas fases de desarrollo. Implican diferentes peligros que, individualmente, pueden afectar de forma significativa la vida y los bienes, como las mareas de tempestad, las inundaciones, los vientos extremos, los tornados y los rayos. Al combinarse estos peligros interactúan entre sí y aumentan considerablemente la posibilidad de causar pérdida de vidas y daños materiales.

¿QUÉ SON LOS CICLONES TROPICALES Y CÓMO SE CLASIFICAN?

La Organización Meteorológica Mundial define a un ciclón tropical como una “tormenta de rápida rotación que se origina en los océanos tropicales, de donde extrae la energía necesaria para desarrollarse”. Tiene un centro de baja presión y nubes que se desplazan en espiral hacia la pared que rodea el “ojo”, la parte central del sistema donde no hay nubes y las condiciones meteorológicas son por lo general tranquilas. Su diámetro suele ser de unos 200 a 500 km, pero puede alcanzar los 1,000 km.

Según la velocidad de sus vientos máximos sostenidos, los ciclones tropicales se designan:

  • Depresión tropical: la velocidad de sus vientos máximos sostenidos es inferior a 62 km/h.
  • Tormenta tropical: la velocidad de los vientos máximos sostenidos es entre 62.1  y 118 km/h.
  • Huracán: la velocidad de los vientos máximos sostenidos es superior a 118 km/h.

Según la escala de Saffir-Simpson de vientos huracanados, la fuerza de los huracanes varía de la categoría 1 a la 5:

  • Huracán categoría 1: sus vientos máximos sostenidos tienen una velocidad de entre 118.1 y 154 km/h.
  • Huracán categoría 2: sus vientos máximos sostenidos tienen una velocidad de entre 154.1 y 178 km/h.
  • Huracán categoría 3: sus vientos máximos sostenidos tienen una velocidad de entre 178.1 y 210 km/h.
  • Huracán categoría 4: sus vientos máximos sostenidos tienen una velocidad de entre 210.1 y 250 km/h.
  • Huracán categoría 5: sus vientos máximos sostenidos tienen una velocidad superior a 250 km/h.

Al presentar la Temporada de Lluvias y Ciclones Tropicales 2022 (generalmente suceden entre mayo y noviembre), la Comisión Nacional del Agua predijo que la de este año sería muy activa. La dependencia pronosticó entre 14 y 19 de estos fenómenos en el Océano Pacífico, y entre 16 y 21 en el Atlántico, lo que representa un mayor número que lo habitual. 

EL TOP 5 DE LOS HURACANES MÁS COSTOSOS EN MÉXICO

En agosto de 2021, el COVID-19 se convirtió en el siniestro más caro en la historia aseguradora de México. Pero antes de que se presentara la pandemia, los huracanes habían sido los desastres que más estragos habían causado a las finanzas del sector asegurador del país. Por ello, vale la pena hacer un repaso por los cinco ciclones tropicales más costosos en la historia del país.

1.  Huracán Wilma. En octubre de 2005, este huracán de categoría 4 dejó una ola de destrucción sobre los centros turísticos de Cancún, Cozumel y Playa del Carmen, después de 60 horas de intensas lluvias. Por los severos daños que provocó, la AMIS lo catalogó entonces como el huracán más costoso en la historia de Latinoamérica, con daños por $2,402 millones de dólares.

2.  Huracán Odile. Del 10 al 17 de septiembre de 2014, este huracán de categoría 3 afectó gravemente las costas de la península de Baja California. Pero también causó daños en los estados de Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit, Sinaloa y Sonora, con un costo de $1,292 millones de dólares.

3.  Huracán Gilberto. De categoría 5, este huracán fue uno de los más devastadores del siglo XX. Duró del 8 al 20 de septiembre de 1988, afectando los estados de Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, con indemnizaciones por $1,166 millones de dólares.

4.  Huracán Isidora. Con una categoría 3, este huracán entró por Quintana Roo, pero también afectó Yucatán y Campeche. Con una vida del 14 al 26 de septiembre de 2002, su impacto económico fue de $425 millones de dólares.

5.  Huracanes Manuel e Ingrid. En conjunto, estos huracanes de categoría 1 tuvieron un costo para las aseguradoras de $332 millones de dólares. Impactaron entre el 15 y el 19 de septiembre de 2013 sobre las entidades de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima, Jalisco, Nayarit y Sinaloa.

PREVENCIÓN Y GESTIÓN DE RIESGOS: LA GRAN LECCIÓN

Como se ha visto, los huracanes pueden causar grandes pérdidas en las familias, así como desviar los presupuestos de los gobiernos estatales y federales. Pese a ello, la realidad es que las personas no acostumbran a asegurar su patrimonio.

La AMIS revela que solo 6.5% de las viviendas de México están aseguradas por iniciativa de sus dueños y 20% a través de un seguro ligado a un crédito hipotecario. Además, únicamente 18% de las empresas cuentan con la protección voluntaria de una póliza.

La prevención es la gran lección que dejan estos peligros meteorológicos que cada año cobran víctimas humanas y cuantiosos daños materiales al país. Y en el caso de las compañías aseguradoras, esta lección también abarca contar con un plan de gestión de riesgos, ya que este tipo de fenómenos pueden llegar a representar siniestros de gran volumen y/o de grandes pérdidas. 

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